España, Brasil, Estados Unidos y el espíritu olímpico


Mucho se ha hablado sobre el encuentro que hoy enfrentará a España y Brasil. Y no precisamente de baloncesto. Al combinado español le favorecería una derrota para evitar un cruce con Estados Unidos en semifinales, lo cual ha hecho saltar las alarmas y ha hecho que mucha gente dude de que España fuera a entregarse al 100% ante Brasil. Los jugadores de la selección española ya han dicho que va a ir a ganar el partido; incluso las casas de apuestas, a pesar de todo, dan como ganadora a España. Sin embargo, las encuestas realizadas por diversos medios, aunque lógicamente, no son reflejan la realidad nacional, dejan bien claro que hay muchos aficionados que desean que España pierda contra Brasil para evitar ese cruce con Estados Unidos en semifinales. Es decir, para algunos el fin justifica los medios, aunque se traicionen todos los principios del espíritu olímpico que, recordemos, es lo más importante en unos Juegos Olímpicos.

Personalmente, me gustaría decir que me sentiría estafado, sorprendido y muy decepcionado si esta generación de jugadores, si estos chicos que tanto nos han hecho disfrutar, tanto en sus clubes como, sobre todo, con la selección, se dejasen ganar contra Brasil sólo para así aumentar sus posibilidades de asegurarse una medalla. Sería un manchón imborrable en las carreras de hombres como Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Rudy, Calderón o Alfonso Reyes, por citar algunos de los pesos pesados del equipo.

Además, para ser el mejor, hay que ganar a los mejores. Y más en unas Olimpiadas. No se puede pretender ser campeón olímpico rehuyendo el enfrentamiento con los mejores, achicándose en los momentos importantes, teniendo miedo cuando nos hablan de un equipo como Estados Unidos. Puede que nos enfrentemos a ellos y entonces nos pinten la cara, pero al menos habremos sido honestos.

Además de que contraviene todos los postulados del espíritu olímpico, estoy seguro de que dejarse perder contra Brasil sería contraproducente para el propio juego del equipo. Es decir, jugar a perder te hace perder la concentración necesario para afrontar el siguiente partido con garantías. Jugar a perder te imposibilita aportar soluciones o probar variantes de ningún tipo, por la sencilla razón de que no pueden, ni deben funcionar. Puedes descubrir que una defensa mixta funciona mejor que una en zona pero, ¿cómo mantener durante el partido contra Brasil algo que sale bien si hay que perder el partido? ¿Cómo mejorar esos automatismos para el siguiente partido? Y lo que es peor: ¿cómo quedaría de maltrecha la ambición y el orgullo de nuestros jugadores?

De todas formas, y si a partir de las 21:00 no me demuestran lo contrario, yo confío en estos jugadores.

España, Juegos Olímpicos,
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