España gana el Mundial de China con un mérito increíble

Espana-Argentina
La selección española de baloncesto nos ha dado a todos una lección. Nos la ha dado porque ha sabido combatir las críticas y enfrentarse a rivales superiores sobre el papel, como es el caso de Serbia. Los de Sergio Scariolo, que siempre creyeron en sí mismos y no entraron a valorar los comentarios negativos de los aficionados y la prensa, llegaron hasta la final y se comieron a una selección argentina que puede regresar a casa con la misma satisfacción que los españoles, ya que su plantilla no era ni mucho menos la segunda mejor del Mundial, pero han jugado muy bien y han peleado hasta el último balón para llevarse la plata.

Nadie echó de menos a los ausentes

España ganó su segundo mundial (el primero lo lograron en Japón en 2006) sin jugadores como Pau Gasol, que no pudo estar por lesión y espera formar parte del equipo en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio que se celebrarán el año que viene. Tampoco estuvieron otros ilustres como Serge Ibaka, Nikola Mirotic o Sergio Rodríguez, todos ellos por decisión personal. A Scariolo, al que le afectó la falta de compromiso de algunos, le tocó llamar a jugadores que no eran de primerísimo nivel, pero que han contribuido a generar ese buen rollo que hace que la selección española de baloncesto sea una familia.

Una final impecable

España derrotó en la final a Argentina por 95-75. Desde el primer minuto se vio que había mucho respeto y que la defensa iba a ser clave para conquistar una nueva victoria. Las ayudas se multiplicaban y Argentina se desesperaba. Lo que habían hecho en anteriores partidos no lo podían hacer ante España. De hecho, Luis Scola, que lo había bordado en las semifinales ante Francia, no empezó a anotar hasta la segunda mitad porque no encontraba tiros fáciles y se sentía muy incómodo.

Scariolo-y-Ricky-Rubio

Ricky MVP

Una de las grandes estrellas del partido fue Ricky Rubio, que al término del encuentro recibió el merecido premio de MVP del torneo que dedicó a su madre, que falleció hace tres años. El catalán estuvo muy bien, como también lo estuvieron otros jugadores como Marc Gasol o Rudy Fernández. Sin embargo, por encima de todo brilló el colectivo, que fue imprescindible en un nuevo éxito de Scariolo, que a estas alturas ya se puede decir que es uno de los mejores entrenadores de la historia del baloncesto.

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