Estados Unidos aplasta a Túnez a medio gas


La selección de baloncesto de Estados Unidos no tuvo que forzar la máquina para ganar a Túnez por 63–110, una auténtica paliza que hubiera sido aún mayor de jugar el combinado norteamericano a tope. Túnez sólo plantó cara al inicio del encuentro y llegó a ir ganando 15–12 cuando habían transcurrido ocho minutos. En ese momento, Mike Kryzewski decidió cambiar a todo su quinteto inicial y los suplentes demostraron la gran profundidad de banquillo con la que cuentan los EE.UU y les endosaron un parcial de 0–14 que hundió a Túnez.

Y es que, si hay algo que hace a este equipo difícil de vencer, es la cantidad de variantes de las que dispone. Los americanos no disponen de un ‘5’ puro y dominante, pero les da igual. Plantean su baloncesto como una sucesión de carreras, una sucesión de golpes, en los que la enorme potencia y variedad de la que disponen es clave. Se podría decir que han inventado un nuevo baloncesto en el que sólo importan la defensa agresiva que permita a sus monstruos correr.

La segunda unidad norteamericana estuvo comandada por un Kevin Love que por fin se sintió a gusto sobre la pista y logró 16 puntos para su equipo. Fue el máximo anotador junto a Carmelo Anthony en un encuentro en el que la anotación estuvo muy repartida.

El verdadero hachazo de los americanos llegó en el segundo tiempo, en el tercer cuarto. Túnez no pudo hacer nada y encajó un parcial de 14 – 39. Los americanos tuvieron piedad, aflojaron el acelerador y convirtieron el partido en una especie de All-Star con un sparring enfrente. Un poco lamentable el espectáculo del banquillo americano, todo hay que decirlo, celebrando mates y highlights como si fuera el partido por la medalla de oro, dando un espectáculo dantesco y mostrando muy poco respeto por el equipo tunecino.

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