Pintan bastos para Miami Heat


La última derrota en Indianápolis ha saltado todas las alarmas en Miami Heat. Si la victoria de Indiana Pacers en Miami dejaba el factor cancha en el aire, su victoria en casa ratifica el break point. Indiana sólo tiene que ganar sus partidos en casa, y será finalista de Conferencia. Por supuesto, con unos rivales de la talla de Lebron James y Wade delante nunca puede estar todo el pescado vendido. Pero si hurgamos un poco más al fondo, descubrimos que Miami es un equipo limitado, dirigido por un entrenador limitado, que tratar de “hacer jugar” a un equipo más lastrado si cabe, por la lesión de Chris Bosh.

No hay duda de que el juego interior está siendo el gran talón de Aquiles de Miami Heat, pero no es el único. Decía Ramón Trecet en su blog que San Antonio Spurs son el equipo que más rápido y mejor mueve el balón de la NBA, y por eso eran el candidato más serio al título. Para un servidor, estos Miami Heat son todo lo contrario. Su circulación de balón es nula y todo se resume a que Lebron y, en menor medida, Wade, resuelvan en una jugada individual propiciada no por el equipo, sino por su superioridad física natural. Pero todos los días no son fiesta, que diría aquel.

De hecho, pocas licencias se pueden tomar cuando uno tiene enfrente un equipo como Indiana Pacers, que juega como un equipo y en el que todo el mundo asume su papel. Y además, tienen a unos West y Hibbert que hacen de la zona su coto privado de caza.

Miami debe ganar a toda costa un partido fuera de casa, y se lo va a tener que trabajar mucho. Van a tener que ponerse la ropa de faena y enfrentarse en el próximo partido a una cita que probablemente marcará su destino. Un partido a cara de perro, casi seguro a muy pocos puntos, y de mucho desgaste físico. Pero, ¿qué esperaban? Muchas fotos y muchos mates cuando a nadie le importa, pero ahora es el momento de los verdaderos NBA.

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